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Mayo 2015

Alegoría de la prudencia

Escrito por  M.ª Ángeles Fernández
Alegoría de la prudencia

Tres generaciones y tres momentos del devenir humano: la juventud, la madurez y la vejez. Tiziano los representa en un retrato de familia: él es el pasado, su hijo el presente y su nieto el futuro. Son también la memoria, la inteligencia de la actuación en el presente y la prevención de lo que habrá que hacer en el tiempo que llega. Es un Jano bifronte, pasado y futuro, pero el centro, el presente, adquiere para Tiziano una mayor fuerza, es lo que está ocurriendo en el momento, el que más tiene que luchar, el que tiene que enfrentarse a la vida con más responsabilidades.

Tiziano, el viejo, está más desdibujado. Apenas la luz ya incide sobre él. Está agotando las luces de su vida. Está entrando en la penumbra.

El hijo, el presente de su familia, tiene en sombra la parte del rostro que linda con su padre. Ha empezado el proceso de oscurecimiento, ese ojo está más caído, está más triste, mira con un cierto aire perdido; la ceja tiene el final recto, poco expresivo. La boca está tranquila, sin rictus.

Pero observen el otro hemirrostro: la luz incide en él, porque es la luz que tiene que transmitir al hijo. Su ojo está mucho más vivo, un poco entrecerrado para afinar la mirada, el arco de la ceja está más elevado. Y ese lado de la boca se frunce en actitud de lucha.

Qué gran maestro fuiste, Tiziano.

Y hacia el futuro, el nieto. Toda la luz en él. Todavía no tiene sombras. Todavía la vida no le ha dibujado arrugas. Todavía es un lienzo por acabar.

Debajo, tres animales. Para el viejo, un viejo perro, leal para el amo de toda la vida. Para el nieto, un perro joven, de mirada tranquila, y sin las orejas vigilantes del viejo, que acecha los pasos de la muerte. Y para el presente, un león. Porque la lucha fiera es para el momento en que se presentan las causas, los problemas. Y de frente.

Sobre los rostros, una inscripción latina que es la que da sentido al título del cuadro, y que intentamos traducir:

«Desde el pasado

el presente actúa con prudencia;

en el futuro no hay torpes acciones».

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