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Julio 2010

El Sentido de la Vida en Tiahuanaco

Escrito por 
El Sentido de la Vida en Tiahuanaco

Por Iván X. Eskildsen A.

Tiahuanaco fue un centro ceremonial pre-incaico, ubicado 21 km al sudeste del Lago Titicaca en territorio boliviano. Por cientos de años ha cautivado la atención de investigadores y por milenios atrajo peregrinos desde tierras muy lejanas para mostrar su devoción a las divinidades ahí representadas. Unos y otros muestran fascinación de manera distinta por Tiahuanaco, pero todos concuerdan en que sus restos abren el marco para más interrogantes de las respuestas que nos pueda proporcionar sobre su origen y los hombres que la habitaron.







El Sentido de la Vida en Tiahuanaco



Para un Filósofo o enamorado de la Sabiduría, los restos de las viejas civilizaciones representan una posibilidad de acceder a grandes enseñanzas de vida; son un apoyo para la búsqueda de un sentido más profundo de la vida, a la vez que inspiran como prueba fehaciente de que existieron hombres y mujeres que daban preponderancia a lo duradero y sagrado por encima de lo efímero y profano.

Comprender cómo pensaban y qué movía a los hombres de las viejas culturas a elaborar sus símbolos hieráticos y a levantar sus monumentos no es tarea fácil, pero el fruto de este artículo puede alumbrarnos el camino en la dirección del propio auto-conocimiento y auto-perfeccionamiento.

“Los museos no deben ser un simple depósito de cosas viejas, acumuladas sin sentido histórico y sin teleología... Songuardianes de los restos de un gran naufragio. El naufragio de la Humanidad Espiritual. Ellos llevan la impronta de aquel mundo mágico y bello, donde todos creían en Dios y lo religioso primaba en todas las actividades, aun en las más sencillas y triviales… son un respaldo espiritual, semillas de futuro e inspiración de nuevos Ideales…” - Jorge A. Livraga





Tiahuanaco: un Enigma en los Andes

Tiahuanaco fue un centro ceremonial pre-incaico, ubicado 21 km al sudeste del Lago Titicaca en territorio boliviano. Por cientos de años ha cautivado la atención de investigadores y por milenios atrajo peregrinos desde tierras muy lejanas para mostrar su devoción a las divinidades ahí representadas. Unos y otros muestran fascinación de manera distinta por Tiahuanaco, pero todos concuerdan en que sus restos abren el marco para más interrogantes de las respuestas que nos pueda proporcionar sobre su origen y los hombres que la habitaron.

No se cuenta con fuentes escritas y existen pocos restos arqueológicos que han sobrevivido las inclemencias del tiempo, la destrucción sistemática de los colonizadores y el saqueo a través de los años. Las tradiciones y leyendas, que el filósofo Mario Roso de Luna recomendaba considerar como el “Fósil-Tradición” que complementara el “Fósil-Hueso” en la tarea de arqueólogos y paleontólogos, se presentan muy vagas y haciendo referencia a tiempos que la mayor parte de los investigadores no reconoce como dignos de aparecer en una investigación seria.

A continuación aportamos algunos elementos que nos permitan acercarnos al Hombre de Tiahuanaco, intentando así correr en una pequeña medida el velo del enigma y comprender un poco más sobre la visión que tenían ante la Vida.

¿Qué Antigüedad tiene Tiahuanaco?



La arqueología oficial indica que Tiahuanaco probablemente estuvo habitada desde 1500 a.C. hasta su desaparición en el 1000 d.C. Se reconocen cinco y quizá hasta nueve estratos arqueológicos; el problema de esta cronología, es que la presencia de los estratos implicaría que cada estrato refiere a un periodo promedio de 500 años, y en este periodo tendría que haber el tiempo suficiente para permitir un periodo de crecimiento y uno de decadencia que llevara a construir la ciudad encima de la que hubiera decaído. Quien conoce la magnitud de estas construcciones puede concluir que sólo el conjunto monumental que se observa actualmente en el parque arqueológico pudo haber tomado varios cientos de años en erigirse, si nos atenemos a los métodos convencionales.

Para los Incas, Tiahuanaco era una ciudad sagrada que ya iban a realizar ofrendas religiosas. Cuando Pedro Cieza de de la conquista, preguntó a los aymaras que si las estructuras de Tiahuanaco fueron construidas por los incas, éstos se rieron y afirmaron que todo lo que se podía observar había “ocurrido súbitamente en el curso de una sola noche”. Ciertamente, uno de los mayores enigmas que presenta Tiahuanaco es en relación al cómo trabajaron sus megalíticas construcciones, puesto que muchos de los bloques empleados

pesan arriba de cien toneladas y fueron traídos desde varias decenas de distancia. Ante esta interrogante, la ciencia moderna permanece muda, mientras que las tradiciones locales nos aportan distintas posibilidades:



    • El cronista Bernabé Cobo narra que los pobladores del área le narraron una historia que indicaba que las grandes moles de piedra fueron transportadas por los aires al son de una trompeta.





    • Diversas tradiciones apuntan sobre una raza de gigantes que realizó las construcciones en el curso de una sola noche.




    • Percy Harrison Fawcett, quien fue socio de la Royal Geographical Society de Londres, en su libro    “Exploración Fawcett”, indica que los tiahuanacotas conocían los secretos de una planta que crecía en las selvas amazónicas, cuya savia tenía el poder de reblandecer la dura roca sobre la cual se iba a trabajar, hasta transformarla en una pasta dúctil.



Helena Petrovna Blavatsky sugiere que las construcciones ciclópeas de Tiahuanaco, así como otras de su mismo tipo, fueron obra de las últimas humanidades de los lemures: “los restos más antiguos de las construcciones Ciclópeas fueron todas obra de las últimas subrazas de los Lemures; y un Ocultista, por tanto, no se sorprende al saber que las reliquias de piedra encontradas en el pequeño trozo de tierra llamado Isla de Pascua por el capitán Cook, son: ‘muy parecidas a las paredes del templo de Pachacamac, o a las ruinas de Tiahuanaco, en el Perú’, y también que ellas son de estilo Ciclópeo.” En cambio, el Glosario Teosófico editado por el teósofo Gottfried de Purucker menciona que Tiahuanaco se trata de una civilización más bien de origen atlante, que había heredado fragmentos de la tradición lemur.

Cualquiera que sea el caso, abundan las tradiciones locales sobre hombres gigantes que realizaron las grandes construcciones del área. En la crónica “Copacabana de los Incas” de Fray Baltasar de Salas refiere tradiciones sobre los “Chullpas” o gigantes que existieron antes de que surgiera el Lago Titicaca; dice con sus guerras y matanzas llevaron a Dios a “raer la faz de la Tierra con Agua Universal”.

La historia de Tiahuanaco aparece por todas partes ligadas a la del Lago Titicaca. La historia de ambos es la proto-historia andina. En “Suma y Narración de los Incas”, Juan de Betanzos relata una tradición que indica que Ticci Viracocha surgió de la laguna que está donde hoy día está Tiahuanaco y de ahí creó el sol, la luna y los seres humanos. Es decir, aunque buena parte de las tradiciones ubican el génesis andino en la Isla del Sol, ésta lo ubica en Tiahuanaco, lo que no deja de ser interesante si se considera que diversos  investigadores afirman que Tiahuanaco era un viejo puerto del Lago Titicaca y que el nivel del lago solía estar 135 pies más alto.

También refiere el cronista Bernabé Cobo que después que cesó el Diluvio el Creador formó de barro en Tiahuanaco “las naciones todas que hay en esta tierra… que les mandó se sumiesen debajo de tierra… para que allí fuesen a salir a las partes y lugares que él les mandase.” Curiosamente, también existen diversas tradiciones que afirman que Tiahuanaco, la Isla del Sol en el Lago Titicaca y el Cusco estaban conectados por redes de túneles subterráneos. Hoy existen varias entradas de túneles antiguos cerca de Sacsayhuamán y Qenqo, pero tienden a estar cerrados al paso de cinco o diez metros.



Además de que las tradiciones de los habitantes circunlacustres abundan de referencias a ciudades sumergidas en el fondo del Lago Titicaca, diversas expediciones afirman haber encontrado restos sub-acuáticos. Desde 1956, el norteamericano William Mardoff describió detalles de una ciudad de titanes sumergida y semicubierta por el lodo y las algas. La expedición del argentino Ramón Avellaneda, en 1968, refirieron el hallazgo de enormes piedras monolíticas, ensambladas entre sí formando murallas, similares a las de Sacsahuamán y caminos perfectamente pavimentados con enormes losas de piedra. Comentarios similares a este último resultaron de otra expedición en 1979, a cargo del investigador Hugo Boero Rojo,

mientras se filmaba la película “El Lago Sagrado”. Más recientemente, en publicaciones de  BBCMundo.com, se refiere sobre el descubrimiento de escalinatas, rampas y muros preincaicos bajo las aguas del Lago Titicaca.

Sumando a las tradiciones de gigantes de la zona, Garcilaso de la Vega menciona en el Libro NOVENO de los “Comentarios Reales de los Incas” que los naturales de Passau referían una tradición de sus antepasados de muchos siglos atrás, sobre unos gigantes que llegaron por mar y desembarcaron en la punta de Santa Elena (hoy Ecuador):

Cuentan los naturales, por relación que oyeron de sus padres, la cual ellos tuvieron y tenían de muy atrás,

que vinieron por la mar en unas balsas de juncos, a manera de grandes barcas, unos hombres tan grandes,

que tenía tanto uno de ellos de la rodilla abajo como un hombre de los comunes en todo el cuerpo, aunque

fuese de buena estatura, y que sus miembros conformaban con la grandeza de sus cuerpos tan disformes,

que era cosa monstruosa ver las cabezas, según eran grandes, y los cabellos, que les allegaban a las

espaldas. Los ojos señalaban que eran tan grandes como pequeños platos; afirman que no tenían barbas y

que venían vestidos algunos de ellos con pieles de animales, y otros con la ropa que les dio natura, y que

no trajeron mujeres consigo… como no hallasen agua, para remediar la falta que de ella sentían hicieron

unos pozos hondísimos, obra por cierto digna de memoria, hecha por tan fortísimos hombres como se

presume que serían aquéllos, pues era tanta su grandeza. Y cavaron estos pozos en peña viva, hasta que

hallaron el agua, y después los labraron desde ella hasta arriba de piedra, de tal manera que durara

muchos tiempos y edades… todo el mantenimiento que hallaban en la comarca de la tierra que ellos

podían hollar lo destruían y comían, tanto que dicen que uno de ellos comía más vianda que cincuenta

hombres de los naturales de aquella tierra; y como no bastase la comida que hallaban para sustentarse,

mataban mucho pescado en la mar, con sus redes y aparejos, que según razón tenían… Vinieron en grande

aborrecimiento de los naturales, porque por usar con sus mujeres las mataban, y a ellos hacían lo mismo

por otras causas…

Pasados algunos años, estando todavía estos gigantes en esta parte, como les faltasen mujeres y las

naturales no les cuadrasen por su grandeza, o porque sería vicio usado entre ellos por consejo e

inducimiento del maldito demonio, usaban unos con otros el pecado nefando de la sodomía, tan

grandísimo y horrendo, el cual usaban y cometían pública y descubiertamente, sin temor de Dios y poca

vergüenza de sí mismos; y afirman todos los naturales que Dios Nuestro Señor, no siendo servido de

disimular pecado tan malo, les envió el castigo conforme a la fealdad del pecado; y así dicen que, estando

todos juntos envueltos en su maldita sodomía, vino fuego del cielo, temeroso y muy espantable, haciendo

gran ruido, del medio del cual salió un ángel resplandeciente con una espada tajante y muy refulgente, con

la cual de un solo golpe los mató a todos, y el fuego los consumió, que no quedó sino algunos huesos y

calaveras, que por memoria del castigo quiso Dios que quedasen sin ser consumidos del fuego.

Esto dicen de los gigantes, lo cual creemos que pasó porque, en esta parte que dicen, se han hallado y se

hallan huesos grandísimos, y yo he oído a españoles que han visto pedazo de muela que juzgaban que, a

estar entera, pesara más de media libra carnicera; y también que habían visto otro pedazo de hueso de

una canilla, que es cosa admirable contar cuán grande era, lo cual hace testigo haber pasado; porque sin

esto se ve adónde tuvieron los sitios de los pueblos y los pozos o cisternas que hicieron.



Otros hallazgos que nos dan una idea de al menos la antigüedad mínima que podría tener Tiahuanaco guardan relación con referencias a distintos animales prehistóricos. La Puerta del Sol muestra en sus glifos la imagen de un animal que asemeja un elefante. Según Graham Hancock, en su obra “Huellas de los Dioses”, existió en los Andes una especie llamada Cuvieronius, que se asemeja mucho a la imagen de la Puerta del Sol, que se extinguió cerca del  10,000 a.C.



Adicionalmente, en su obra “Tiahuanaco, Cuna del Hombre Americano”, Posnansky afirma haber encontrado un cráneo fósil a una profundidad de cuatro metros junto a la pirámide de Akapana en Tiahuanaco; en la misma capa, afirma haber encontrado restos de huesos de especies de animales extintas. El investigador Guillermo Lange aporta que, posteriormente, expertos zoólogos determinaron que estos restos pertenecían a la especie del Toxodonte, el cual vivió en el periodo Plioceno, hace 25 millones de años, en la Era Cenozoica, en medio de un clima benigno de abundante vegetación. Graham Hancoc

aunque la especie del Toxodonte se cree haber desaparecido del área andina hace más de 12,000 años, la misma se encuentra representada en diversas figuras tiahuanacotas.

Todo lo anterior parece apuntar a una antigüedad muy anterior a la oficial aceptada y las diversas pruebas apuntan a que se trata de una civilización cuyas primeras expresiones antecedieron el levantamiento de los Andes y la creación del Lago Titicaca, posiblemente en un tiempo que presentara un clima más benigno que  el que actualmente se muestra frente al investigador que visita esta árida región

El Sentido de la Vida a través del Simbolismo Teológico Tiahuanacota



Es evidente que las construcciones, monolitos y símbolos de Tiahuanaco son de naturaleza muy diferente a los posteriores de la civilización incaica. Nuevamente, la ausencia de documentos escritos dificultan su interpretación, pero relacionándolos con las tradiciones y símbolos de otras culturas nos permite inteligibilizar la trama simbólica y el mensaje que evoca.

Un nombre anterior que recibía Tiahuanaco era Taypikala, lo que significa en la lengua aymara “la piedra del centro”, haciendo referencia a un centro sagrado, a un “ombligo”, como igualmente se relacionan de distintas maneras otros centros sagrados como Cusco, Potala y Delfos. Así, los símbolos de Tiahuanaco reflejan un enfoque teleológico de la vida dirigido a la realización humana o su contacto con los más profundos Misterios del hombre y el universo.

En el centro ceremonial de Tiahuanaco, al igual que en el resto del mundo antiguo, la pirámide cobró un lugar importante; en una interpretación, se relaciona la pirámide con el ascenso evolutivo de la Vida desde la base del mundo manifestado hasta la cúspide del mundo divino. Además, la planta de la estructura de

la Pirámide de Akapana es semejante a la mitad de la cruz andina, un símbolo harto repetido en la producción simbólica de Tiahuanaco.



a) La Puerta del Sol

Se puede considerar que en la Puerta del Sol se ve reflejada la síntesis del sentido del centro ceremonial tiahuanacota. Con dimensiones de tres metros de ancho por más de dos metros de alto, pesa diez toneladas y está tallada de una sola pieza de andesita:



Muchos afirman que la figura central del monolito representa a la deidad pan-andina Virakocha, otros prefieren referirla de manera más simple como una deidad solar. De la cabeza de este personaje se despiden 24 rayos que terminan en círculos o cabezas de puma y sus ojos se representan terminando en dos cabezas de puma con puntos que descienden que asemejan lágrimas. Sostiene dos cetros de poder que terminan en cabezas de cóndor. Aparece ricamente ataviado con diversas cabezas que le cuelgan: unas antropomorfas y otras cabezas de puma. El personaje está posado encima de una pirámide escalonada en cuyo corazón aparece una figura que recuerda a una oruga o larva y que muestra una cabeza de puma.

Hacia ambos lados de la figura central aparecen tres hileras de seres alados (son 48 en total) que parecen arrodillarse en dirección a la imagen solar central: de éstos, 32 tienen cabeza humana y 16 tienen cabeza de cóndor. Todos sostienen sendos cetros de poder, con coronas y representaciones de cóndor y puma alrededor de la misma corona y distribuidas en el cuerpo de estos seres.

En la fila inferior del friso, aparecen once máscaras solares rodeadas de un “meandro” con terminaciones en cabeza de cóndor.



Existen varias teorías acerca de lo que esto puede simbolizar. Estas son algunas de ellas:

- Considerando que el Sol era tenido como símbolo de la Divinidad por muchas civilizaciones antiguas, se podría decir que la imagen central del friso representa la idea del Sol Espiritual o Logos Solar que sintetiza la conquista de la espiritualidad del Ser Humano; de tal modo, quien cruzaba la Puerta del Sol era el Iniciado en los Misterios que había potenciado sus características internas, su Dios interior.

- Múltiples figuras del puma y el cóndor hacen referencia a dos símbolos ampliamente representados en América precolombina. El cóndor es el equivalente del águila en otras culturas, donde su constitución robusta y fuertes garras evocan gran poder, así como su vista extremadamente aguda refleja un símil con la visión espiritual. El puma o, según otros, el jaguar, también se representa ampliamente en la América precolombina y viene a representar el aspecto oculto del Sol; así como el Sol físico impulsa la Vida física de nuestro planeta y sistema solar, los antiguos creían que existía un Sol espiritual que igualmente impulsa la Vida espiritual de nuestro sistema solar. Por lo tanto, los atributos de puma y cóndor refieren al despertar de las cualidades que estos símbolos evocan.

- En las viejas tradiciones y símbolos, el cetro de poder se encontraba siempre en manos del sabio o rey y por lo tanto era símbolo del que había despertado el poder interno y por lo tanto podía ejercer poder sobre los demás.

- El hecho de que la imagen central esté posada sobre una pirámide evoca la idea de que superó los peldaños de evolución espiritual; una pirámide en cuyo corazón está la semilla de ese proceso evolutivo y aquí aparenta estar representada por una oruga con cabeza de puma o un germen de puma. Las terminaciones de sus ojos en dos cabezas de puma evocan la idea de haber alcanzado una visión de puma o del Sol espiritual. Los círculos que aparentan lágrimas evocan la idea de que el hombre que superó los peldaños de evolución aún siente profundo dolor por el resto de los seres que aún sufren en el ciclo vicioso de la ignorancia que les lleva al dolor. Hace recordar aquel pasaje de La Voz del Silencio: “Haz que tu alma preste oído a todo grito de dolor, de igual modo que descubre su corazón el loto para absorber los rayos del sol matutino. No permitas que el sol ardiente seque una sola lágrima de dolor antes de que tú la hayas enjugado en el ojo del que sufre”. Los seres alados que rodean a la imagen central parecen representar especies de genios o espíritus alados que rinden tributo y prestan servicio a aquel que despertó a la divinidad interior. Dice la Voz del Silencio: "Ayuda a la Naturaleza y trabaja con ella, así la Naturaleza te considerará como uno de sus creadores y te prestará obediencia.” Estos seres también reflejan en sí los atributos de poder espiritual: cetros, cabezas de cóndor y de puma, etc.

- En cuanto a la fila inferior del friso, referimos la interpretación que da Arturo Posnansky, en cuanto a que refiere a un calendario con sus once meses representados en las máscaras solares en la parte interior del “meandro” y la imagen central del friso representa el mes de septiembre, el mes de la primavera para el hemisferio sur.



Adicionalmente, investigadores de la Universidad de Moscú han demostrado que la Puerta del Sol refleja un calendario venusino. El planeta Venus muestra un lugar predominante, no sólo en otros panteones de América precolombina (Quetzalcoatl en México), sino que la tradición esotérica afirma que existe una relación importante entre los señores de Venus y los seres humanos.

b) Monolito Ponce

También dentro del Templo de Kalasasaya se encuentre el llamado monolito Ponce, que mide 3.7 metros de altura, elaborado de piedra andesita y muestra a un personaje ricamente ataviado y decorado con diversos símbolos.



La cabeza está adornada con una corona de seres alados al estilo de la Puerta del Sol y los ojos del personaje muestran igualmente terminaciones en cabezas de puma y cóndor (el monolito El Fraile igualmente muestra estos atributos). Sostiene contra su pecho dos kerus o vasos ceremoniales adornados con diversas imágenes de peces. En la cintura se muestra una franja con imágenes de cubos del cual salen cabezas de cóndor o de pez. Las piernas están cubiertas por círculos dobles.

De la parte posterior de la corona descienden especie de trenzas con seis segmentos más un séptimo en la parte inferior que representa una cabeza de pez. En la parte central de la espalda figura un personaje similar al principal de la Puerta del Sol, ricamente ataviado con imágenes de pez, puma y cóndor, con dos cetros de poder, a la vez que rodeado por seres alados que igualmente se encuentran arrodillados con cetros de poder y portando imágenes de pez, puma y cóndor.

Los símbolos que refleja este monolito, a su vez se observan en la Puerta del Sol y se replican a lo largo de la producción simbólica tiahuanacota, mostrando una unidad en su mensaje. En este caso, el personaje del monolito Ponce parece representar a un sacerdote o candidato que habría sido merecedor de atravesar la Puerta del Sol, por cuanto refleja en sí los atributos de poder de la Divinidad:

    • Los seres alados en su corona y la imagen en el centro de su espalda lo emparentan a la imagen solar de la Puerta del Sol.

 

    • Los kerus o vasos ceremoniales se sostienen a manera de ofrendas.

 

    • Los ojos con terminaciones en cabezas de cóndor y puma parecen indicar el despertar de una visión espiritual o una visión de los planos celestes en el caso de la figura del cóndor.

 

    • Las imágenes de cuadrado en el cinturón del cual salen cabezas de pez y de cóndor parecen evocar la idea de la materia primordial que se emparenta por un lado con las aguas primordiales o genesíacas (pez) y por el otro lado con la materia primordial que contiene en sí el poder espiritual (cóndor).





c) Pumas y Chacha-pumas

Arriba mencionamos el carácter sagrado que tenía la imagen del puma a lo largo de la América precolombina. Adicional a su representación por sí sola para evocar la meta divina que se nos propone lograr, también se muestran imágenes de los llamados Chacha-pumas u hombrespumas.



Una obra de importancia simbólica muestra un personaje con máscara de puma y una cabeza humana entre las manos. Recordando el significado del puma, se piensa que esta imagen vendría a evocar la idea del hombre que superó su humanidad inferior, reemplazándola por una nueva realidad divina, a través de la máscara que refleja el poder espiritual del puma.



Otra imagen que complementa la anterior muestra a un personaje identificado como “sacrificador” con máscara de felino, sosteniendo en una mano un hacha y en la otra una cabeza humana. A la imagen anterior del hombre que despertó en sí a la realidad del puma y por lo tanto reemplazó su cabeza humana por la cabeza del puma, se agrega en esta imagen la idea de que para despertar a la realidad del Chacha-puma u hombre-puma debe el hombre sacrificar su humanidad inferior con el hacha. Es una realidad representada en diversas tradiciones de que el nacimiento del hombre espiritual está supeditado a una superación del hombre inferior, las pasiones e instintos inferiores. También el hacha se relaciona en diversas tradiciones con el instrumento de la Voluntad que permitirá aniquilar finalmente a ese yo-inferior.







Más información en:



1. Acosta, Joseph de. “Historia Natural y Moral de las Indias. México: Fondo de Cultura

Económica.

2. Arancibia, Arturo. “Tiwanaku, Stelas or monoliths; esoteric iconography and

simbolism. 2006.”

3. Betanzos, Juan de. “Suma y Narración de los Incas: Tomo I.” Biblioteca Hispano

Ultramarina, 1860.

4. Blavatsky, Helena Petrovna. “La Doctrina Secreta: Tomo III”. Buenos Aires: 1956.

5. Cieza de León, Pedro. “Crónica del Perú.” Madrid: Imprenta de Manuel Ginés

Hernández, 1880.

6. Cobo, Bernabé. “Historia del Nuevo Mundo: Tomo III”. Imprenta de E. RASCO, 1892.

7. Garcilaso de la Venga, Inca. “Comentarios Reales de los Incas.” Lima: Universidad

Nacional Mayor de San Marcos, 1959.

8. Gilardi, Angela y Fígares, Fernando. “Perú: Manual de Simbolismo y Arqueología.”

Madrid: Editorial Nueva Acrópolis, 1989.

9. Hancock, Graham. “Fingerprints of the Gods.” New York: Three Rivers Press, 1995.

10. Lange, Guillermo. “El mensaje secreto de los símbolos de Tiahuanaco y del lago

Titikaka”. Cochabamba: Grupo Editorial Kipus, 2007 (cuarta edición).

11. Livraga, Jorge Ángel. “Magia, Ciencia y Religión para el tercer milenio. Antiguas

Civilizaciones de América II.” Madrid: Editorial Nueva Acrópolis, 1996.

12. Pratt, David. “Lost Civilizations of the Andes.” http://davidpratt.info/andes1.htm

13. Purucker, Gottfried de. “Encyclopedic Theosophical Glossary: a resource on

Theosophy.” http://www.theosociety.org/pasadena/etgloss/etg-hp.htm.

14. Salas, Baltasar de. “Copacabana de los Incas.” La Paz: J. Viscarra F., 1901.

15. “Simbología Teológica en América.” Madrid: Editorial Nueva Acrópolis, 1976.

16. Tiwanaku: Señores del Lago Sagrado. Santiago: Banco Santiago, 2000.

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