Febrero 2016

Lo que Lao Tsé predijo de la política actual

Escrito por  José Valentín
Lo que Lao Tsé predijo de la política actual

¿Pueden ir de la mano la política y la sabiduría? ¿Qué pensarían de política los hombres más sabios de la historia de la humanidad? ¿Conservamos algún testimonio escrito, fidedigno, de la pluma de alguno de los grandes Iniciados, hombres casi perfectos en su desarrollo evolutivo, sobre esta espinosa y polémica cuestión? Y sus recetas, ¿tendrían algo que ver con el tiempo y la hora histórica que nos ha tocado vivir?

¿Se han preguntado alguna vez qué pensarían Jesús o Buda acerca de la política? Si pudiésemos hablar con ellos, ¿qué nos responderían? ¿Creen ustedes que Jesús apoyaría a los partidos políticos que se hacen llamar a sí mismos «democristianos»? ¿O nada que ver, en realidad?

Es difícil responder a todas estas preguntas. Sabemos que Jesús no tuvo nada que ver con la redacción de la Biblia. Y respecto a las obras atribuidas a Sidharta Gautama, el Buda, como el Dhammapada o El tratado de la Gran Extinción, si bien su interés es innegable, están volcadas más bien hacia aspectos de ética atemporal y de psicología profunda y de autotransformación, pero no hay en ellas apenas contenidos políticos. Lo cual es una lástima.

Son varios los personajes legendarios que podemos equiparar en cierto modo a Buda y a Jesús de Nazareth. Uno de ellos, Lao-Tsé, sí que incluye en su obra y en otras de afiliación próxima contenidos de orden sociopolítico que quisiéramos traer aquí a colación.

Somos conscientes de que esto supone «meterse en un charco», como suele decirse. Pero también tenemos en cuenta en este afán nuestro que no intentarlo sería dejar pasar una oportunidad verdaderamente única, y que puede suponer una real y auténtica vía de enriquecimiento personal en estos tiempos de sempiterno electoralismo, sofistería profesional, promesas sistemáticamente incumplidas y empobrecimiento generalizado.

Nos hemos servido para ello del Tao Te King, uno de los libros más traducidos y valorados del mundo. Lúcido, singular, venerado por encima de fronteras culturales, étnicas o religiosas.

Por su parte, el Wen-tzu, conocido también con el título honorífico Comprender los misterios, es otro de los grandes libros básicos del taoísmo. Su compilación se atribuye a un discípulo directo de Lao Tsé, y la mayor parte de su contenido se atribuye al propio Lao Tsé.

Llegados a este punto, consideramos que lo mejor es ceder el paso y dejar que sea el Maestro Lao Tsé quien haga fluir su sabiduría política. La mayoría de las citas se comentan por sí solas y en verdad parecen hijas de nuestro presente histórico, y de casi cualquier tiempo posible.

Tao Te King

13. Solo quien está dispuesto a entregar su cuerpo para salvar al mundo merece que se le confíe el mundo. Solo aquel que pueda hacerlo con amor es merecedor de ser administrador del mundo.

29. ¿Pretende alguien conquistar el mundo y hacer lo que quiera con él? No veo cómo podría tener éxito. El mundo es un recipiente sagrado que no puede ser manipulado ni dominado. Manipularlo es estropearlo, y dominarlo es perderlo.

30. Quien sabe guiar al gobernante en el sendero del Tao no intenta dominar el mundo mediante la fuerza de las armas.

Está en la naturaleza de las armas militares volverse contra quienes las manejan.

Donde acampan ejércitos, crecen zarzas y espinos.

A una gran guerra, invariablemente suceden malos años.

Cuando has alcanzado tu propósito, no debes exhibir tu triunfo, ni jactarte de tu capacidad, ni sentirte orgulloso; más bien debes lamentar no haber sido capaz de impedir la guerra.

No debes pensar nunca en conquistar a los demás por la fuerza. Pues expandirse excesivamente es precipitar el decaimiento, y esto es contrario al Tao, y lo que es contrario al Tao pronto dejará de existir.

31. Sofisticadas armas de guerra presagian calamidad. Por ello, la persona que observa el Tao no pone su corazón en ellas.

Siendo las armas instrumentos de infortunio, no son los instrumentos adecuados del noble; solo por necesidad recurrirá a ellas, pues la paz y la calma es lo que más aprecia su corazón.

Alegrarse de la victoria es ¡alegrarse de la matanza de seres humanos! Por esto, un hombre que se alegra de la matanza de seres humanos no puede pretender prosperar en el mundo de los seres humanos.

Cuando ha sido matada mucha gente, solo es justo que los supervivientes lloren por los muertos. Por esto, incluso una victoria es un funeral.

59. Para gobernar al pueblo y servir al Cielo, no hay nada como la sobriedad. Superar todas las cosas es alcanzar una altura invisible. Solo quien ha alcanzado una altura invisible puede tener un reino.

67. Si una persona quiere ser valiente sin ser primero compasiva, generosa sin ser antes sobria, líder sin estar dispuesta primero a seguir a otros, ¡sólo está cortejando a la muerte!

68. Un buen soldado nunca es agresivo; un buen guerrero nunca es irascible.

La mejor manera de conquistar a un enemigo es ganarle sin enfrentarse a él.

La mejor manera de emplear a alguien es servir bajo sus órdenes.

75. ¿Por qué se muere el pueblo de hambre? Porque los de arriba les gravan con exceso. Por ello se está muriendo.

¿Por qué es el pueblo difícil de gobernar? Porque los de arriba intervienen demasiado y sirven a sus intereses personales. Por ello es tan difícil de gobernar.

¿Por qué el pueblo se toma la muerte a la ligera? Porque los de arriba llevan una vida lujosa. Por ello se toma la muerte a la ligera.

¡El pueblo no tiene sencillamente de qué vivir!

¡Saben cosas mejores que hacer que valorar una vida así!

Wen-Tzu

16. Cuando Fu Hsi gobernaba el país, dormía sobre una almohada de piedra y una cama de cuerdas. Su pueblo era inocente.

20. Cuando el gobierno es cruel, el pueblo se rebela.

21. Ser un líder es como disparar una flecha; una minúscula desviación en el disparo tiene como consecuencia un fallo por un amplio margen. Esta es la razón por la que quienes gobiernan a los demás deben ser cuidadosos respecto a cómo les influyen.

32. Quienes actúan justamente pueden ser presionados por el humanitarismo, pero no pueden ser amenazados por las armas; pueden ser corregidos por la rigurosidad, pero no pueden ser aprisionados por el provecho. Las personas ideales morirán por la justicia, pero no pueden ser paralizadas por las riquezas y el rango. Quienes actúan justamente no pueden ser intimidados por la muerte. 

49. Si tu codicia y ambición no tienen límites, las penas te matarán. Si permites que pequeños grupos infrinjan los derechos de la mayoría, y permites que los débiles sean oprimidos por los fuertes, las armas te matarán.

86. Si los antiguos tiranos hubieran seguido el Camino y practicado la virtud, aquellos que los destronaron no habrían tenido éxito, por muy buenos que hubieran sido.

103. No hay mayor humanidad que amar a la gente, ni mayor conocimiento que conocer al pueblo. Si hay amor por el pueblo, no se castiga a nadie a causa del rencor; si hay conocimiento del pueblo, no existe política al azar.

114. Cuando padres amorosos cuidan de sus hijos, no significa que busquen recompensa de ellos, sino que no pueden quitárselos de sus mentes. Cuando diligentes sabios nutren a su pueblo, no es para emplearlos para sus usos personales propios, sino porque no pueden hacer de otra manera por naturaleza.

115. Los reyes señoriales enriquecen a sus pueblos, los reyes despóticos enriquecen sus tierras, las naciones en peligro enriquecen a sus burócratas.

118. La coacción es contraria a la virtud y es perjudicial para los seres. Los sabios establecen las leyes para guiar los corazones de las personas, induciéndolas a ser auténticas consigo mismas.

129. Raros son los dirigentes que merecen gobernar; los ministros con valía para participar en el gobierno son virtualmente inexistentes. Los raros buscan a los virtualmente inexistentes; esta es la razón por la que del gobierno perfecto, apenas se ve uno en mil años.

137. En una sociedad ordenada, los empleos son fáciles de conservar, el trabajo es fácil de hacer, las maneras son fáciles de observar, las deudas son fáciles de pagar. Por ello, la gente no tiene más de un empleo simultáneamente, y los cargos no son ocupados por más de una persona al mismo tiempo.

144. Los gobernantes arbitrarios no son como las personas verdaderas. Cuando llegan a poseer la riqueza del país y a ocupar la posición del gobierno, agotan la energía de la gente corriente para intentar por todos los medios satisfacer sus propios deseos sensuales. La gente pobre muere de hambre, mientras que los tigres y los lobos engordan con manjares. Los campesinos se hielan de frío, mientras que los habitantes de los palacios visten sedas decoradas.

150. Quienes controlan al pueblo por medio de tinglados no pueden mantener una nación.

152. Los dirigentes iluminados de los antiguos tiempos limitaban lo que tomaban de sus súbditos y eran moderados en su propia manera de vivir. Antes de tomar nada aseguraban las rentas anuales. De esta forma, podían evitar las pesadumbres del hambre y del frío. Su compasión por el pueblo era tal que no condimentaban sus propios alimentos si existía algún hambriento en el país, y no llevaban prendas de cuero si había gente que pasaba frío. Compartían los mismos dolores y alegrías que el pueblo, por tanto, no había menesterosos en el país.

Los gobernantes ignorantes no son así: toman del pueblo sin calcular su fuerza, buscan obtener de sus súbditos sin medir sus graneros. Hombres y mujeres no pueden atender a su arar y a su tejer, porque tienen que satisfacer las demandas de los gobernantes; sobreexplotada su fuerza y agotada su riqueza, cada mañana están inseguros de poder sobrevivir ese día. Los gobernantes y sus súbditos se odian entre sí.

Los gobernantes codiciosos y señores crueles sangran a sus súbditos para satisfacer sus propios deseos sin fin.

159. Existen constantes para gobernar a las naciones, pero la base consiste en beneficiar al pueblo.

168. Educa al pueblo a través del Camino y guíalo por medio de la virtud. Quien mata a gente inocente es un gobernante injusto, el peor de los gusanos. No hay mayor calamidad que recoger la riqueza del país para mantener los deseos de un individuo.

171. Cuando los dirigentes consideran a sus subordinados como a sus propios hijos, los subordinados trabajan por sus dirigentes como por sus propios padres. Cuando los dirigentes consideran a sus subordinados como a sus propios hermanos menores, seguramente morirán por ellos en la dificultad. Por ello, no será conveniente enfrentarse en la batalla con un ejército de padres e hijos, de hermanos mayores y menores.

172. En una remota Antigüedad, las personas auténticas respiraban yin y yang, y todos los seres vivientes admiraban su virtud, armonizando así de manera pacífica. Más tarde, la sociedad se deterioró y la inteligencia fue seducida por las cosas externas. La vida esencial perdió su realidad.

Al llegar a la dinastía Chou, hemos diluido la pureza y perdido la simplicidad, apartándonos del Camino para idear artificialidades, actuando sobre la base de cualidades peligrosas. Este deterioro ha sido un proceso gradual, que se ha estado produciendo durante largo tiempo.

173. Los antiguos gobernaban sin coronas; su virtud consistía en dar la vida y no en matar, en dar y no en quitar. El mundo no era conquistado por ellos; todo el mundo por igual era consciente de su virtud.

174. Cuando los gobernantes son sabios, guían y juzgan con justicia; la riqueza se distribuye hacia abajo, y todo el mundo es consciente de sus bendiciones. Cuando degeneran, las camarillas y las facciones promueven cada una a sus compinches, sustituyendo el interés público por el privado.

Los gobiernos de la sociedad de los últimos días han diluido la pureza del mundo, destruido su simplicidad y hecho que el pueblo esté confuso y hambriento, convirtiendo la claridad en oscuridad. Todo el mundo se esfuerza alocadamente. La honradez y la confianza han desaparecido, las personas han perdido su naturaleza esencial; los pobres y los ricos se derrocan entre sí.

Los miembros de las clases gobernantes hacen el mal, pero la ley no puede detenerles.

178. Cuando la sociedad está a punto de perder su vida esencial, es como la emergencia de la energía negativa: se descuida el Camino, muere la virtud. Se emprenden proyectos que no están en armonía con la Naturaleza, se dan órdenes que constituyen una violación de las cuatro estaciones.

 

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