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Domingo, 01 Octubre 2017 00:00

Cómo interpretar los sueños

Todos soñamos. Algunos de nosotros, nos despertamos a veces y recordamos los sueños. Otros dicen que nunca los recuerdan. Pero la ciencia nos informa de que nuestra conciencia, cuando se desliza hacia el mundo de los sueños, sigue con su actividad, y que todos soñamos, sin excepción, lo recordemos o no. La pregunta que nos hacemos es ¿Cómo interpretar los sueños?

El proceso de recordar se ve dificultado por cualquier tipo de droga o medicamento. El recuerdo de los sueños se puede potenciar si antes de dormir la persona se propone serenamente el inicio del recuerdo a la mañana siguiente. Hay una parte importante de autosugestión. También se ve facilitado el recuerdo si se tiene una libreta y lápiz en la mesita de noche para anotar cualquier imagen o leve esbozo que aparezca.

Para interpretar las imágenes e historias de la conciencia onírica podemos recurrir a dos tipos de artículos y libros muy diferenciados. Unos son manuales estáticos y algo infantiles en la justificación de las equivalencias entre símbolos y sueños; otros, extremadamente complejos, dirigidos a profesionales, a profesores, a titulados en psiquiatría y psicología. Ninguno de los dos estilos permite aprender a un público curioso e inquieto cómo acercarse a la comprensión del mundo de los sueños.

Este artículo pretende aportar unas reglas básicas de interpretación, pero alejándose de los manuales, porque un sueño nunca puede interpretarse sin conocer lo que siente, lo que recibe el soñador a través de la narración del sueño. Soñar con un escarabajo no es lo mismo si uno odia los insectos o si es un entomólogo apasionado. Una madre no representa lo mismo para todo el mundo, ni tan siquiera en todas las épocas de la vida de una misma persona. Hay que tener en cuenta que en la vida de vigilia a veces la madre es quien me cuida; otras veces es a quien debo cuidar...

Y el sueño se alimenta de mis vivencias psíquicas, del pasado y del presente.

No todos los sueños son de igual importancia. Hay sueños que son fragmentos nocturnos de la fantasía, y se olvidan con facilidad; algunos son residuos del físico, es decir, tenemos frío y en nuestro sueño nos bañamos en agua helada; otros son manifestaciones de deseos reprimidos o de vivencias dolorosas; algunos sueños son mensajes para el futuro; otros son sueños arquetípicos. Al mismo tiempo también hay muchas clasificaciones en función de la escuela psicológica de interpretación: freudiana, jungiana, estructuralista, conductista, humanista, sistémica…

Reglas básicas para interpretar los sueños

Para acercarnos al sueño hay dos reglas básicas que resumo en estas proposiciones:

1.- El inconsciente del ser humano utiliza imágenes no para ocultar, sino que pretende hablar, pretende enseñar algo a nuestra conciencia, algo a lo que no hemos prestado suficiente atención en la vigilia. Decía Jung que los sueños son cartas que nos escribimos a nosotros mismos.

Por tanto, no solo hay una causa que provoca el sueño, sino una finalidad. Cuando escribo una carta es porque quiero decirte algo, porque quiero comunicarte alguna cosa que debes incorporar en tu vida. Así son los mensajes de los sueños.

2.- Los símbolos que utiliza el inconsciente son aspectos de nuestro yo, y los personajes que aparecen no son, la mayoría de veces, las personas que conocemos en nuestra vida consciente, sino que representan diferentes aspectos de nuestra personalidad.

la interpretacion de los sueños animus y anima

Jung explicaba el sueño de un hombre al que su esposa le roba el auto. ¿Cómo determinar si el sueño se refiere a un problema externo en su relación conyugal o a algo interno, consigo mismo? El soñante, en general, piensa: ella lo que hace es cortar mis movimientos, siempre interfiere, por eso he soñado que me robaba el coche, el problema está en mi esposa. Pero dicen los especialistas que un 85% de los temas oníricos se refieren exclusivamente a uno mismo, y los personajes que vemos no son las personas reales, sino personificaciones de defectos o virtudes nuestros, encarnados en una persona. El sueño puede indicar una proyección: su lado femenino (alguna parte de sí mismo: su comodidad, un miedo) roba el auto, es decir, le impide moverse, progresar, y él proyecta ese miedo en la figura de su esposa. Siempre se debe partir con la pregunta: ¿qué cosa en mí hace eso?, en vez de tomar el sueño como un aviso contra terceros.

Personajes en los sueños

Hay que reconocer a los actores de nuestros sueños como partes de nosotros mismos, como causas de nuestro mundo psíquico. Jung catalogó los personajes que aparecen en los sueños: uno de ellos es la sombra. Este es el nombre que da a un personaje onírico del mismo sexo que el soñante, y que representa cualidades inferiores, defectos o nuestro mejor enemigo por decirlo cariñosamente; somos nosotros aunque esté personificado en otra figura, probablemente alguien conocido. Pueden repetirse las personificaciones durante días o una larga temporada, pero también ser siempre un personaje distinto.

El ánimus y el ánima son otros personajes oníricos que pueden encarnar fuerzas telúricas o atávicas, ideales hermosos; uno se refiere a arquetipos de vida; el otro, a arquetipos de entendimiento o acción.

Y, por último, un símbolo que personifica el Sí mismo. Para Jung, el Sí mismo significa aquel centro supraordenado que debemos explorar toda la vida, pues es el que nos guía verdaderamente. En la mayoría de los sistemas filosóficos se hace alusión a un centro divino. Este centro aparece en los sueños como mandala, ciudad interior, círculo, niño salvador, viejo sabio, alguien que guía nuestra vida psíquica.

Sueños proféticos

Un tipo de sueños especialmente llamativos son los llamados sueños telepáticos o proféticos. Lo que hace el inconsciente humano es una función prospectiva, una anticipación de las futuras acciones conscientes, y se presenta en el sueño algo así como un ensayo previo. Su contenido simbólico bosqueja la solución a un conflicto. No es del todo justificado llamarlos proféticos, pues son como un pronóstico médico o meteorológico. Se trata de un previo cálculo de probabilidades que puede concordar parcialmente o coincidir con el futuro. Los pronósticos son a menudo francamente superiores a las conjeturas conscientes que nos podamos hacer, puesto que el inconsciente no tiene tabúes, no está condicionado por el que dirán, por convencionalismos de la ética temporal.

A veces son de cosas carentes de interés, la cara de una persona, el recibo de una carta, pero algunos sueñan con la muerte de un ser querido, y en los casos en que se hace realidad, las personas suelen sentirse culpables como si creyeran que podían haber hecho algo para evitarlo. A veces, debido al dolor, deciden no recordar más los sueños.

La interpretación de los sueños 3

Podemos describir el sueño que Irene Villa (periodista y psicóloga) tuvo antes de un atentado de ETA en el perdió las dos piernas y tres dedos de la mano izquierda. Describe sus sueños antes del atentado: «Hombres sin rostro que nos perseguían a mi madre y a mí y que nos querían mutilar; nos perseguían personas a las que no se les veía la cara, completamente de negro, y que nos alcanzaban al final. Mi madre y yo éramos alcanzadas y puestas en una mesa como de quirófano en la que no nos iban a hacer nada bueno… y ahí ya me despertaba».

Gracias a este tipo de sueños, políticos, científicos y artistas recibieron soluciones a los problemas que les preocupaban, y gracias a los sueños, la historia de la humanidad cambió. A continuación damos algunos ejemplos entre los muchos que hay:

Thomas Edison, inventor de la bombilla eléctrica.

Dmitri Mendeléyev: se le reveló la tabla periódica al completo durante un sueño. El químico vio la clave que llevaba tanto tiempo buscando para ordenar los elementos químicos.

Elías Hower: debido a un sueño, terminó de perfeccionar la máquina de coser.

Mr. Biro: inventó el bolígrafo.

Carlomagno y Schopenhauer: salvaron sus vidas debido a sendos sueños premonitorios.

Napoleón Bonaparte: sus biógrafos cuentan que tenía la facultad de adelantarse a los acontecimientos gracias a las informaciones que recibía en sueños. Se sabe que solía anotar todos sus sueños.

Escritores como Lewis Carroll, autor de Alicia en el país de las maravillas y Robert Louis Stevenson, que escribió Doctor Jekyll y Mister Hyde . Stevenson decía que sus libros eran escritos por los pequeños habitantes de sus sueños.

Gracias a que J. R. Oppenheimer (era el líder del proyecto Manhattan) escuchó las advertencias de un sueño que le avisaba de los errores que había cometido al planificar una prueba nuclear bajo las aguas marinas, el planeta fue salvado de un desastre.

El empresario ingles J. Connon Middleton tenía reservado un billete para el Titanic con un mes de antelación. Después de soñar dos noches seguidas que el trasatlántico se encontraba en medio del océano, con la quilla al aire y con el pasaje alrededor flotando, decidió cancelar el viaje y se le ocurrió poner por escrito dicho sueño y firmarlo ante notario e incluir el comprobante de la reserva y el de cancelación tres días antes del naufragio, documento que también firmaron algunos amigos del empresario.

Paul McCartney (los Beatles) confesó en un programa de televisión de la CNN que el tema Yesterday provenía de un sueño. Contó que se despertó un día con la melodía en la cabeza sin saber de dónde la había sacado.

También otro miembro de los Beatles ya fallecido, John Lennon, contó que la canción Imagine la había escuchado durante un sueño.
Esta función, sin embargo, es bueno no sobreestimarla, pues llegaríamos a pensar que todo sueño está dotado de un conocimiento superior y es capaz de imprimir a la vida una orientación infalible. Pero como hemos visto hay diferentes tipos de sueños. Los sueños compensatorios y prospectivos parecen vincularse entre sí y subordinarse a un fin común, como un proceso evolutivo que Jung ha llamado proceso de individuación, de hacernos a nosotros mismos, evolucionar, mejorar. Nuestros sueños son un tesoro.

Publicado en Salud