Octubre 2012

La rana y el escorpión

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La rana y el escorpión

A orillas de un pantano había un escorpión que tenía muchas ganas de cruzar al otro lado.

–Por favor, ¡súbeme a tu espalda ayúdame a cruzar! –le pidió a una rana.

–¡Anda, tú estás loco! –replicó la rana–. ¡Si te subo a mi espalda, me picarás y moriré!

–¡No seas tonta! –respondió el escorpión–. ¿Qué interés iba a tener yo en picarte? Si te pico, te hundes, y si te hundes me ahogo yo también, porque no sé nadar…

Por fin, a fuerza de insistir, el escorpión convenció a la rana y esta emprendió la travesía del pantano cargando al escorpión sobre su espalda.

Pero ya habían llegado a la mitad del río cuando la rana sintió el intenso dolor de un pinchazo y el veneno que le impedía moverse.

–¿Lo ves? –protestó–, ¡me has picado y me voy a morir!

–Ya lo sé –contestó el escorpión–. Y lo siento muchísimo… pero nadie puede actuar en contra de su naturaleza.
Y también a él se lo tragaron las aguas del pantano.



Fábula Africana
Cuento recopilado por Elena Sabidó

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