Diciembre 2018

Las bases de la astrología en el antiguo Egipto

Escrito por  Dr. Francisco Tomás Verdú Vicente
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Es un hecho conocido el atribuir a Caldea y Mesopotamia los orígenes de la astrología occidental. A Egipto se le ha pretendido quitar el privilegio de ocupar un papel tan importante o incluso mayor que el que tuvo Caldea en la génesis de los modelos astrológicos y, posteriormente, astronómicos. Es evidente que en Caldea ya aparecen los primeros horóscopos personalizados, pero si se estudia con detalle la propia lengua egipcia y sus representaciones simbólicas, como por ejemplo los techos astronómico-astrológicos, se puede observar que en ellos están las bases de la astrología occidental.

Este trabajo de ir desmenuzando los jeroglíficos egipcios y su simbología requiere algunos conocimientos de lengua jeroglífica egipcia, así como conocimientos de la astrología ptolemaica occidental. No se sabe si los caldeos conocían el sistema de 12 Casas o Mansiones astrológicas actual. Pero lo que sí está bastante claro es que para los antiguos egipcios el número 12 y su simbología es fundamental.

Los grupos de 12 elementos simbólicos, por ejemplo, en la tumba de Tutmosis III, aparecen decenas de veces. Los antiguos egipcios ya situaron el mes de Thoth en el actual signo zodiacal de Virgo, por eso Thoth>Hermes>Mercurio es el planeta regente de Virgo.

La relación entre los 12 meses egipcios, los 12 signos del Zodíaco y los 12 meses actuales aparece en el disco de Chevroches, una especie de piedra de Rosetta para la astrología occidental. En la actualidad, el disco de Chevroches ofrece muchas incógnitas a los astrónomos o astrofísicos que lo han estudiado, aunque no se puede descubrir mucho más sobre este disco si no se conoce de forma directa el sistema astrológico y su modo de operar.

Los egipcios utilizaron desde la más remota Antigüedad el sistema de 36 decanos que dio lugar al sistema sexagesimal, aunque los caldeos, al utilizar la división del año en 12 constelaciones, también conocían el sistema sexagesimal, pues 12 constelaciones multiplicado por 30º da como resultado 360 días o 360º, ya que el Sol recorre la eclíptica un grado por día.

Signos del Zodíaco y constelaciones zodiacales

Pero algo que pasa desapercibido a muchos investigadores es la diferencia absoluta entre signos del Zodíaco y constelaciones zodiacales. Y en ello está la clave para darle a la astrología tradicional la importancia que se merece. Los astrónomos y astrólogos antiguos –y no tan antiguos, como Kepler o el mismo Newton– conocían perfectamente esta diferencia. Los 12 meses del año estaban basados en los solsticios y los equinoccios, dando lugar a los 12 signos del Zodíaco. Las cuatro estaciones están formadas por tres signos del Zodíaco cada una; por lo tanto, 4 x 3 = 12 signos.

LA ASTROLOGÍA EN EL ANTIGUO EGIPTO 2

Del 20 de marzo al 22 de abril, aproximadamente, es el período del año que corresponde al signo zodiacal de Aries. En la Antigüedad probablemente se dieron cuenta de que podían saber dónde estaba el signo de Aries tomando como referencia las estrellas que aparecen detrás en ese espacio de tiempo, y le denominaron el Carnero. Pero, debido a la precesión de los equinoccios, las estrellas del Carnero se desplazaron lentamente y, por lo tanto, ya no coinciden exactamente con los signos del Zodíaco.

Hay que resaltar que en la astrología occidental esto no afecta en absoluto a la hora de establecer el Zodíaco anual, ya que esté en la constelación que esté el punto equinoccial de primavera, todos los años el Zodíaco comienza a partir de dicho punto equinoccial y no de donde se quiera situar (cosa muy difícil, por cierto) el principio de la constelación del Carnero. Por lo tanto, las críticas que se le hacen a la astrología en cuanto a que la astrología ya no funciona porque ya no coinciden las constelaciones con los signos del Zodíaco, son absolutamente absurdas y demuestran el desconocimiento total y absoluto de los principios astrológicos por parte de quienes las hacen.

El horóscopo a partir de los 12 signos del Zodíaco de la eclíptica no tiene nada que ver con las constelaciones zodiacales; el horóscopo o carta natal está basado en la división del año en 12 signos zodiacales a partir de los equinoccios y solsticios. Por eso, decir que la astrología no funciona porque hay 13 o más constelaciones es ridículo.

Hay que matizar que cada estrella de cada constelación va recorriendo los 12 signos zodiacales, y eso sí que tiene un determinado significado. Todo esto los antiguos egipcios lo conocían a la perfección.

Los ciclos de actividad

El antiguo Egipto fue pionero en muchísimos descubrimientos que nos influyen incluso hoy en día. La idea de dividir el día de 24 horas en 12 horas diurnas y 12 horas nocturnas es un invento egipcio. Los 36 decanos egipcios los aplicaban por una parte a la división del año en 365 días, y por otra, a la división del día en 36 ciclos de 40 minutos. Y curiosamente hoy en día se sabe la gran importancia que tienen los ciclos de 40 minutos en relación con la activación de la sustancia reticular del bulbo durante las fases del sueño REM a lo largo de la noche y también durante el día.

LA ASTROLOGÍA EN EL ANTIGUO EGIPTO 3

Cada 40-45 minutos se produce una fase REM, y durante el día, cada 40-45 minutos se produce una onda de relajación a nivel cerebral que hace que necesitemos descansar unos minutos para reanudar la actividad. Por eso se recomienda que las conferencias no duren mucho más de 40-45 minutos. Y estas fases son las que son recomendables utilizar para relajarse, para inducir el sueño o para meditar. Seguramente las Casas zodiacales proceden mucho más de la astrología greco-egipcia que de la astrología caldea.

El gran interés por el número 12, tanto por parte de los caldeos como por parte de los antiguos egipcios, hizo que la cultura judeocristiana estuviera profundamente influida por dicho número mágico. Por ejemplo, las 12 tribus de Israel, las 12 piedras de la muralla de la Jerusalén celestial, las 12 piedras del pectoral del sumo sacerdote y, sobre todo, los 12 apóstoles. Los esenios, precursores del naciente cristianismo, ya tenían un consejo formado por 12 miembros y esperaban la inminente aparición del «Maestro de Justicia».

Hoy en día, como trato de demostrar en el primer volumen de Harmonices Mundi Restitutio: número y psique, el número 12 aparece incluso en la física de partículas, ya que, en lo más íntimo de la estructura de la materia, aparecen 12 partículas subatómicas. Por lo tanto, el sistema astrológico sigue vivo incluso en los modelos de la física de vanguardia, pese a quien le pese.

En cualquier caso, en mi segundo volumen de Harmonices Mundi Restitutio, trato de demostrar que las bases del pensamiento astrológico están, en un porcentaje altísimo, en la cultura del antiguo Egipto. Los sacerdotes egipcios y el sacerdote horóscopo especialmente, intentaron descubrir un sistema para tratar de demostrar que en el instante en que se nace y se comienza a respirar es cuando se introduce el alma en el recién nacido. Una idea que recogió Miguel Servet y que utilizó para tratar de explicar su genial descubrimiento de la circulación cardiopulmonar. Y ese sistema es el sistema astrológico, algo que se utilizó en medicina en Europa hasta el siglo XVIII y que conocían incluso los sacerdotes de la Iglesia católica.

 

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