Diciembre 2018

Misterios de las pirámides egipcias

Escrito por  Juan Adrada
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Vamos a abordar el misterio de las pirámides egipcias sobre el que constantemente se están añadiendo nuevos descubrimientos, y que originan diferencias de conclusiones y de argumentaciones. Cuando nos enfrentamos a cualquier tipo de misterios, conviene hacerlo sobre la base de las siguientes preguntas: ¿qué?, ¿cuándo?, ¿cómo?, ¿quién? y ¿dónde?

Hace unos años se publicó una especie de best seller, algo así como el código da vinci de los años 70, que revolucionó a todo el mundo, titulado Recuerdos del futuro y que popularizó una teoría que consistía en la idea de que visitantes extraterrestres nos habían ayudado en épocas remotas. El autor, Erich Von Däniken, lo argumentaba con la creación de las líneas de Nazca, los moáis de la Isla de Pascua o las pirámides de Egipto, y hacía un cóctel que fue aceptado popularmente, aunque no tenía solidez científica.

¿Por qué un libro como este arrasa de esa forma? La respuesta la encontramos en las características de una época en la que aparecieron muchas inquietudes y se buscaban respuestas. Por esto, hay que atribuirle al autor el mérito de imprimir en la cultura popular un tema que, aunque nos parezca absurdo, despierte el interés por el misterio y nos preguntemos el porqué de algunos hechos asombrosos.

Más allá de la influencia popular, al cuestionar la interpretación que se había hecho de la historia, cuando se atribuía a los extraterrestres las dimensiones gigantescas de la gran pirámide, sus formas perfectas, su armonía, la dificultad tecnológica de la construcción, los científicos se vieron obligados a tener que enfrentarse, contestar y argumentar las respuestas a dichos interrogantes.

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En aquella época, la imagen que se tenía de los egipcios estaba basada en la idea de unos faraones tiranos, obsesionados por sus tumbas y sus tesoros, y esclavos famélicos arrastrando piedras por la arena del desierto, lo que es difícil de imaginar. Es decir, que las imágenes difundidas por la creencia popular, consistían en que la construcción de las pirámides eran obras de la tiranía y del abuso de unos pocos sobre el pueblo.

Entonces, ¿qué son las pirámides? ¿Para qué y por qué se construyeron?

Se ha corroborado, en investigaciones tan modernas como la que realiza el famoso egiptólogo Zahi Hawass, director del Consejo Supremo de Antigüedades, que, más allá de la imagen que tenemos, podemos hablar de un gran proyecto social del que participaba todo el mundo.

Se ha demostrado que no eran esclavos los que construyeron las pirámides. En la ciudad de los constructores de las pirámides, han aparecido las tumbas de los artesanos. Se ha verificado que era personal altamente cualificado y muy bien considerado, a lo que se añade la idea de que, en este proyecto nacional, participaban todos.

También defiende la idea de que, a través de la construcción de las pirámides, el faraón hacía partícipe a todo el pueblo de su majestad y de su grandeza, era una especie de orgullo patriótico. Como conclusión, se piensa que los obreros no estaban obligados por la esclavitud, que jamás existió en Egipto, sino por la devoción religiosa hacia la institución faraónica, a la que consideraban puente entre el mundo celeste y el terrestre, siendo uno el reflejo del otro.

La institución faraónica, no olvidemos, se mantuvo incólume con los mismos principios a lo largo de más de 3000 años de antigüedad, y por ese mantenimiento en el tiempo tenemos que interpretar que tuvo una estructura sólida en sus fundamentos. La participación en una gran obra nacional era algo que construía también la propia sociedad egipcia, hasta tal punto que Zahi Hawass afirma que Egipto construyó las pirámides, pero, de alguna manera, las pirámides también construyeron Egipto.

Esta participación en una gran obra común invitaba a esa grandeza, a esa solemnidad. Hay que imaginar lo que debía de suponer una construcción de estas características. Estamos hablando de una antigüedad de unos 5000 años, según las versiones aceptadas académicamente, en los que, prácticamente en el resto del mundo se vive en la barbarie, es decir, donde unas pocas tribus agrícolas y pastoriles se empiezan a organizar, creando los primeros grupos urbanos cerca del Tigris y el Éufrates.

Hay que imaginar la sensación que debería de evocar en los peregrinos una civilización colosal como la de Egipto.

Según el escritor Christian Jacq, respecto a las pirámides, más que de tumbas, tenemos que hablar de máquinas de resurrección, donde se construye un puente entre lo sagrado y lo profano.

Yo me acuerdo de la película 2001 Odisea en el espacio, la escena famosa en la que están los primates, como los primeros homínidos, en un paisaje desértico, intentando buscar alimentos, aparearse y luchar unos con otros. Imaginemos, en ese entorno, el monolito acogedor, cómo esa estructura rompe con cualquier cosa con lo que están acostumbrados.

Imaginemos ver en la lejanía, en mitad del desierto, lo que tuvo que ser originalmente la gran pirámide, en medio de la nada, con sus caras perfectamente pulidas brillando al sol, con su piramidón de oro, en esa extensión del desierto inhóspito... Ahora la vemos de piedra y todavía nos sobrecoge.

El hecho de que se usase como una tumba no está demostrado porque nunca se encontró un cadáver. Pero podemos imaginar que trasciende la utilidad de un simple sepulcro. Imaginemos a los arqueólogos del futuro si excavasen las ruinas de una catedral gótica del s. XXII y pensasen que fue un cementerio, un mausoleo, porque está lleno de tumbas. En el subsuelo hay cadáveres. ¿Se ha utilizado como cementerio? Sí… ¿Son cementerios? No… Lo mismo tuvo que pasar con las pirámides.

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¿Qué son las pirámides?

Yo me quedo con la idea de la máquina de resurrección que describe Christian Jacq, que pone en comunicación al espíritu humano con lo sagrado. Los egipcios, que eran un pueblo superalegre, extraordinariamente activo, que amaban la vida por encima de todas las cosas, nunca adoraron la muerte. En todo caso, adoraron la eternidad, que es una idea muy diferente.

¿Cuándo se construyeron las pirámides?

Aquí hay para todos los gustos. Realmente es muy difícil demostrar la antigüedad de una pirámide. Solo hay una estela que indique que una pirámide pertenece al faraón Zoser.

No seamos soberbios y digamos realmente la verdad. No sabemos por qué se construyeron o por qué tienen tres cámaras: una cámara del rey, otra de la reina y otra subterránea.

Los guías, en los viajes turísticos en Egipto, explican que el faraón pide construir una cámara subterránea, y cuando está terminada, no le gusta y demanda que se construya otra. Démonos cuenta de la escena: «Ha quedado un poco pequeña, así que la vamos a hacer de nuevo». Realmente, ¿qué sabemos de las pirámides?

Nadie ha sido capaz de determinar con precisión la antigüedad de la Esfinge de la meseta de Giza, ya que no existen escritos que la mencionen, siendo uno de los monumentos más misteriosos y enigmáticos de la superficie del planeta, que ha desconcertado a los investigadores desde su descubrimiento hasta nuestros días.

Sin embargo, dos investigadores han propuesto una nueva y provocativa teoría basada en la erosión de las rocas, respaldada por la ciencia, y que afirma que la Gran Esfinge tiene una antigüedad de alrededor de 800.000 años.

Sus autores son los científicos Manichev Vjacheslav I. (Instituto de Geoquímica Ambiental de la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania) y Alexander G. Parkhomenko (Instituto de Geografía de la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania), y afirman:

« El problema de la datación de la Gran Esfinge de Egipto sigue sin resolverse, a pesar de que hace mucho tiempo que se investiga. A diferencia de otros métodos de investigación científico-naturales, el enfoque geológico permite responder a esa pregunta. La inspección ocular de la Esfinge llevó a determinar la importancia del papel que desempeñaron grandes masas de agua, que inundaron parcialmente el monumento, y le dejaron marcas en forma de onda en las paredes verticales.

La morfología de estas formaciones es parecida a la creada por la erosión marina, como se puede observar en las zonas costeras. El parecido genético de las formas de erosión y la estructura geológica y composición petrográfica de los complejos de rocas sedimentarias, llevan a la conclusión de que el factor decisivo en la destrucción del monumento histórico, es, sobre todo, la energía de empuje de las olas, y no la abrasión de la arena de los procesos eólicos. Los numerosos estudios geológicos realizados confirman la existencia de lagos de agua dulce, que se distribuyeron a lo largo de los territorios adyacentes al Nilo, en diferentes largos períodos de tiempo, que van del Pleistoceno Inferior al Holoceno. La clara marca de una gran cavidad realizada por la erosión en la parte superior de la Esfinge corresponde al nivel de la superficie del agua existente en el Pleistoceno Inferior. La Gran Esfinge egipcia ya se hallaba en la meseta de Giza en ese período geológico de la historia » .

Como podemos observar, este descubrimiento descarta la historia tal como la conocemos.

¿Cómo se construyeron las pirámides?

Nos han enseñado que remolcaban las piedras con troncos de palmera. Sin embargo, con los conocimientos que se van adquiriendo, creer en la posibilidad de que se arrastraran piedras que pesaban desde media tonelada hasta más de cien y, además, fueran transportadas algunas de ellas desde una gran distancia no parece posible.

Evidentemente, de alguna manera las tuvieron que construir. Pensemos que harían falta dos millones de bloques de piedra. La gran mayoría son de piedra caliza y, aunque se piensa que son de la misma meseta de Giza, en este tema también encontramos controversia porque la piedra caliza de la zona no se corresponde a la utilizada en la pirámide.

Aunque el tamaño medio fueran dos toneladas, según lo que nos cuenta Herodoto, podríamos decir que el primer periodista, la gran pirámide se construyó durante los veinte años del reinado de Keops. Veinte años, a razón de dos millones y medio de piedras, trabajando una media de doce horas diarias durante los 365 días del año (aunque parece bastante demostrado que no se trabajaba todo el año, sino en épocas estacionales solamente), viene a ser algo así como tallar, arrastrar y colocar perfectamente ajustadas milimétricamente piedras cada dos minutos. Ni Astérix lanzando las piedras por el aire, como en el cómic… Por muchos miles de operarios que actuaran resulta difícil concebirlo.

Imaginemos todo lo que implica subirlas a ciento cincuenta metros de altura. Si utilizaban rampas, serían obras tan colosales como la misma pirámide, dejando de lado la perfección para hacer los túneles de ventilación de decenas de metros, formando una línea tan recta que la puede atravesar un rayo láser. En el papel es muy fácil trazar una línea recta con una regla, pero imaginemos colocar bloques de piedra y entre ellos un conducto totalmente recto. Los conocimientos técnicos son totalmente modernos.

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Se necesitó encontrar un lugar que soportara millones de toneladas de piedra y alisar el terreno. La plataforma sobre la que se construyó está perfectamente alineada. Entre una esquina y otra hay una variación de un centímetro.

Realmente, no sabemos cómo se construyeron las pirámides. Si las tuviésemos que hacer ahora, no podríamos. No hablemos de 20.000 operarios trabajando, imaginemos la infraestructura logística simplemente para abastecer de agua a los trabajadores en pleno verano. Evidentemente, esclavos no eran. Imaginemos a 20.000 esclavos en huelga. Dando latigazos a tal cantidad de personas, haría falta un ejército.

¿Quién construyó las pirámides?

Decimos que las construyeron los egipcios porque es la civilización que se encuentra en ese lugar, pero nadie nos prohíbe imaginar lo que sería otra hipótesis o especulación. Si aceptamos la posibilidad de la existencia de una civilización anterior, como la Atlántida, podríamos valorar esa teoría sin aceptarla ni despreciarla.

La leyenda de la Atlántida la conocemos por Platón. Él explica que Solón, en su viaje por Egipto, preguntó a los sacerdotes, y, al referirse a su antigua civilización, los egipcios le responden: «Los griegos sois unos niños, pues nosotros tenemos archivadas historias de más de 11.000 años de antigüedad».

¿Dónde se construyeron las pirámides?

Las pirámides las localizamos en todo el mundo: desde las Islas Canarias hasta Japón. Incluso se han encontrado sumergidas en el fondo del mar. Se investigarán cuando haya dinero, pero teniendo en cuenta los intereses y el temor de tener que remover lo que está aceptado, ampliar las miras y concebir otras posibilidades, esto limita la capacidad de investigar.

En relación con la teoría de la evolución, esta ha sido aceptada porque la hemos escuchado repetidas veces, y hasta el día de hoy sigue siendo una teoría. Si no fuese así, estaríamos hablando de la ley de la evolución. No ha sido demostrado nunca, por lo que podría no ser cierta.

Quizás podríamos llegar a algunas conclusiones que no estén condicionadas por intereses y descubrir algunas respuestas. Como filósofos, deberíamos ser eclécticos, comparar, reflexionar y extraer aquello con lo que nos sintamos identificado de cabeza y de corazón.

Lo verdaderamente importante es que no dejemos de hacernos preguntas, aquellas que nos hacen evolucionar y desarrollarnos como seres humanos. Esforcémonos en la búsqueda de las respuestas sobre el sentido de la vida. Preguntémonos: ¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos? y ¿para qué hemos nacido?

Y siguiendo las palabras de Sócrates, reconozcamos que « Lo único que sé a ciencia cierta es que no sé nada».

 

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