Febrero 2019

El alma es una realidad

Escrito por  Francisco Capacete González
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Kami es una palabra japonesa que puede traducirse como «tener duende». Cuando una cosa o una persona rozan la perfección, cuando su alma se expresa en todo su esplendor, se dice que tiene kami. Así, cuando el maestro forjador consigue la catana perfecta y esta adquiere personalidad propia, la catana posee kami. Todo en la naturaleza tiene su kami, su alma o espíritu, su duende.

¿Qué hay de realidad en todo esto? Toda esa realidad inapresable que escapa a los sentidos. Vivimos en un universo del que apenas podemos percibir una ínfima parte. Los astrofísicos nos dicen que el 96% de la materia que compone el universo es materia oscura y el restante 4% está conformado por la materia ordinaria que podemos tocar, ver y medir. Podemos tocar, ver y medir nuestros cuerpos y todos los órganos que en él trabajan a diario, pero no podemos tocar, ver ni medir nuestras experiencias más íntimas, el porqué de las decisiones que tomamos, el origen de las preguntas que nos hacemos sobre quiénes somos, etc.

Cada vez se levantan más voces de científicos, pensadores, educadores y artistas a favor de la concepción del universo como un ser vivo, dejando atrás la visión mecanicista. «Ha llegado el momento de darse cuenta de que toda interpretación, incluso positivista, del universo debe, para ser satisfactoria, abarcar tanto el interior como el exterior de las cosas –lo mismo el espíritu que la materia– [...]; coextensiva a su Exterior, existe un Interior de las cosas»1 .

EL ALMA ES UNA REALIDAD 3

Existen varias realidades que no son perceptibles por medio de los sentidos. Pero si no las podemos percibir, ¿cómo sabemos que existen? Por sus efectos. Como la ley de la gravedad, la constatamos por sus efectos, porque la ley en sí misma es invisible. Aprendimos en el colegio que la ciencia no inventa la realidad, sino que la descubre. La medicina descubrió las bacterias miles de millones de años después de que se formaran en la Tierra. Antes de su descubrimiento ya existían, pero los médicos no lo sabían. Por lo tanto, que la ciencia no haya descubierto el alma no es argumento que permita negar su existencia. Es parte de esas realidades que existen y que no podemos percibir con los medios ordinarios como el tacto, la vista, el olfato, el oído y el gusto. El alma es intangible para las manos físicas, inodora para las narices físicas, inaudible para las orejas físicas e insípida para las papilas gustativas. Pero es tangible para el artista, visible es para el profeta, la olfatea el filósofo, la oye el místico y la saborea el amante. Así como sabemos que la materia oscura existe por las «distorsiones» que causa en las dimensiones perceptibles, sabemos que el alma existe por la enorme cantidad de fenómenos que detectamos en el cuerpo y sobre los que no tenemos explicación. El origen de esos fenómenos se halla en otras dimensiones a las que no podemos llegar si no es con los atributos propios del alma.

Muchos investigadores están llamando la atención sobre la caducidad del paradigma sostenido hasta el momento. Por ejemplo, el bioquímico y filósofo Rupert Sheldrake, en su libro El espejismo de la ciencia, enumera las diez creencias principales que la mayoría de científicos dan por supuestas y que, sin embargo, no están debidamente demostradas:

«1. Todo es esencialmente mecánico.

2. Toda la materia es inconsciente.

3. La cantidad total de materia y energía es siempre la misma.

4. Las leyes de la naturaleza son fijas.

5. La naturaleza carece de propósito, y la evolución no tiene objetivo o dirección.

6. Toda la herencia biológica es material y se transmite en el material genético, ADN y otras estructuras materiales.

7. Las mentes están dentro de los cráneos y no son más que actividades de los cerebros.

8. Los recuerdos se almacenan como huellas materiales en el cerebro y se borran con la muerte.

9. Los fenómenos no explicados, como la telepatía, son ilusorios.

10. La medicina mecanicista es la única que funciona»2

El campo cuántico de Laszlo, el universo implicado de David Bohm o los campos morfogenéticos de Sheldrake son algunas de las propuestas mejor fundamentadas para explicar la naturaleza, el universo y el hombre, integrando todos los hechos no explicados por el materialismo. Realidades como la mente y la conciencia, la memoria, la causalidad no local, las experiencias cercanas a la muerte, la génesis de la forma, la materia y la energía oscuras, etc., están desvelando un universo y una naturaleza con materia y algo más que no es materia ni energía.

EL ALMA ES UNA REALIDAD 2

La existencia del alma y su redescubrimiento puede conducir a la humanidad a una revalorización de lo individual y ayudar a que los seres humanos logremos respetar a todo ser vivo en cuanto que individuo que posee un destino y un camino evolutivo por hacer. El alma tiene una cualidad que ya destacaron los neoplatónicos como Plotino. Posee individualidad y, a la vez, sin que ello le produzca ninguna merma o minoración de sí misma, forma parte de un ser mayor.

 

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