Abril 2020

La educación en Platón y Confucio

Escrito por  Francisco Capacete
La educación en Platón y Confucio La educación en Platón y Confucio

Muchos han sido los defensores de la educación a lo largo de la historia como instrumento para crear hombres cabales, libres y satisfechos consigo mismos. Algunos nos han dejado ejemplos que todavía hoy podemos tomar en cuenta. Es el caso de Platón y Confucio.

Cuando una idea es aceptada por muchos, no significa necesariamente que sea acertada. Cuando una idea es aceptada por, como mínimo, dos sabios, necesariamente debe ser útil, buena y bella. La idea de la educación sobre cuya base Platón y Confucio construyeron sus sistemas pedagógicos, es exactamente la misma. Inspirarse en ella para la educación actual sería seña de prudencia, sensibilidad y eficiencia. Prudencia al educar a las nuevas generaciones con elementos seguros. Sensibilidad para captar las sutilezas que presenta aquella idea. Y eficiencia a la hora de construir una sociedad mejor.

El ateniense y el maestro Kung abrieron sendas escuelas de filosofía que, con el tiempo, se convirtieron en instituciones de referencia universal, una para el Occidente y la otra para el Oriente. La palabra castellana «escuela» procede, a través del latín, de la palabra griegaskholé, que designaba en la Antigüedad el lugar donde alimentar el alma. Esta es la principal característica de la formación que los discípulos recibían en la Academia y la Escuela de Eruditos, una educación que no consistía solo en un acumular datos o conocimientos, sino que, además, estaba dirigida a la formación del carácter para extraer del joven lo mejor de sí mismo.

confucio

El ideal que inspiró ambas escuelas fue el de la excelencia. Para Platón, el ser humano podía llegar a la areté (ἀρετή aretḗ ), esto es, a la más elevada expresión de la conciencia ética. Lo mismo representaba el erudito (Ju) en la escuela confuciana. Para lograrlo, era necesario pasar por diferentes peldaños de desarrollo. El primero era la instrucción, que consistía en el aprendizaje y la memorización de las enseñanzas. El segundo era la formación en cuanto adquisición de unos hábitos de conducta que incluían el diálogo interior o relación con uno mismo. Y el tercero era el de la integración, que permitía la comprensión profunda de las ideas.

Ambos maestros usaron el método del diálogo. Este requiere y permite una enseñanza individualizada. El maestro y el discípulo investigan juntos, caminan juntos hacia el horizonte que, para el segundo, se encuentra todavía lejano. El maestro no le regala el conocimiento al discípulo, sino que le ayuda a alcanzarlo. Es el discípulo quien debe esforzarse, con la ayuda del maestro, en la comprensión de las enseñanzas e ideas. De aquellos centros de sabiduría salieron hombres que dejaron huellas en la historia. Aristóteles y Mencio, a nivel intelectual, y Hermias de Atarneo y Zi Zhaanprimer ministro de Cheng, en el ámbito político, entre muchos otros.

Tanto Platón como Confucio otorgaron un papel principal a la música. Claro que lo que entendían como tal no coincide con lo que significa en la actualidad. La música era el conjunto de artes y ciencias dirigidas a armonizar la conducta humana. El aprendizaje musical requería muchos años y debía ir unido al aprendizaje filosófico. A medida que el discípulo iba conociéndose a sí mismo, iba aprendiendo qué hábitos de conducta reflejaban mejor su ser interior. Este fue también el ideal pitagórico, verdadero icono de la elegancia sencilla y humilde.

platon

Otra característica a destacar en la educación platónica y confuciana fue el valor de la memoria. Se trataba de que el alma recordara su origen, su verdadera naturaleza. La memoria no se entendía como un recurso para repetir datos, sino una herramienta para reconocer lo más importante en la vida: quién soy. Este era el ideal filosófico: salir de la caverna. Este ideal individual se complementaba con el ideal político: ayudar a los demás ciudadanos a salir de la caverna social.

La revolución que produjeron Platón y Confucio fue la de la educación. Hoy día sigue vigente, y cuando las revoluciones que se han basado en las armas o en la tecnología han resultado un fracaso, nos queda el camino tranquilo, sereno y seguro que aquellos dos grandes de la pedagogía coincidieron en usar.

Bibliografía

Brun, Jean. Platón y la Academia.

Jaeger, Werner. Paideia.

Wilhelm, Richard. Confucio.

Luo Chenglei. La historia de Confucio.

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